23 junio, 2021

Estiman que 100 mil estudiantes santafesinos se desvincularon de la escuela en 2020

Evaluación de La Usina Social y Demos sobre Santa Fe La conclusión, presentada por Garibaldi, Hynes y Falo, se basa en una encuesta entre 244 docentes de todo el territorio provincial. Pedido de informes sobre el programa Vuelvo a Estudiar que impulsó la gestión anterior, y reclamo por un diálogo participativo.

“Educación 2021: Voces del territorio. Crisis y oportunidad?” Ese es el título del informe que presentó este martes el concejal Paco Garibaldi, junto con la diputada provincial y ex ministra Erica Hynes y Germán Falo, docente y referente de la Usina Social.

 

El documento es el resultado de la encuesta realizada a 244 docentes de toda la provincia para obtener su opinión sobre la educación en el difícil contexto de pandemia que atraviesa el país y el mundo desde 2020. Uno de los resultados que más preocupa es que unos 100 mil estudiantes se desvincularon de la escuela el año pasado durante la etapa de virtualidad. “Es el triple de lo habitual”, advirtió Garibaldi ante los medios y evaluó que representan un 15 % de alumnos y alumnas, cifra muy superior a la que se venía registrando hasta 2019.

 

Paco Garibaldi (centro), junto a Erica Hynes y Germán Falo en la presentación del informe. Fuerte planteo por la habilitación de una mesa de diálogo. Foto: Guillermo Di Salvatore

 

El trabajo de campo se desarrolló desde octubre del año pasado hasta febrero de 2021, y concluyó en la “desvinculación de estudiantes por la ausencia de políticas de contención”. En concreto, Garibaldi recordó que la provincia contaba -en la anterior gestión provincial- con “un programa que era orgullo de Santa Fe, la Argentina y la región como el Vuelvo a Estudiar, que hoy está prácticamente desmantelado: no hay programas activos del Ministerio de Educación para revincular, ir a buscar, contener a estudiantes que han abandonado la escuela que son más de 100 mil en toda la provincia”.

 

 

Además de plantear la imperiosa necesidad de conformar una mesa de diálogo y de trabajo con las actuales autoridades, y de evitar que “la grieta se chupe también a la educación” -como destacó, ocurre en Buenos Aires- el concejal consideró que “las escuelas no son un foco masivo de contagios; por lo tanto debe ser el primer lugar en abrir y el último en cerrar”.

 

A su turno, Hynes describió una realidad que fue cotidiana en numerosos hogares: “A veces el problema no es solo la conectividad sino que hay un mismo dispositivo compartido entre la madre docente y los hijos que tienen sus propias clases”. A todo eso se suma un tema que también quedó mucho más expuesto en pandemia: el de los cuidados que recayó en forma mayoritaria sobre las mujeres, y el “esfuerzo adicional que se pidió a las cuidadoras y maestras”.

 

La encuesta, evaluó Hynes, deja en evidencia “un problema de falta de diálogo y de conocimiento de las voces de los docentes”, que deberían estar presentes en una mesa convocada por “las autoridades porque son aportes muy valiosos para definir las políticas públicas”. Esa mesa de diálogo es la que “se viene pidiendo desde hace varios meses”, expuso Garibaldi.

 

Los resultados

Por su parte, Falo fue el encargado de presentar los resultados del relevamiento que se realizó entre docentes de escuelas estatales (78,7 %) y privadas; la mayoría (55,7 %) de docentes secundarios; de edades que van de los 18 a más de 46 años con gran prevalencia entre los 25 a 45, lo que demuestra que “la docencia es una profesión feminizada y con mayoría etaria joven”.

 

Además, para la modalidad virtual que impuso la pandemia el año pasado, casi la mitad no tenía experiencia de trabajo con esta modalidad; la mayoría utilizaba whatsapp o correo electrónico para comunicarse (los plataformas virtuales aparecen en tercer lugar); la mayoría de los/as docentes debió destinar entre 7 y 9 horas diarias a las tareas educativas durante 2020, relegando tareas de cuidado, personales, etc., y casi un 25 % 10 horas o más, “lo que representa un dato muy preocupante para su salud laboral”.

 

 

 

Más del 80% definió como problemática o fluctuante la relación de los y las estudiantes con la virtualidad, más allá de que se haya calificado al vínculo estudiante-docente en la virtualidad como muy bueno (16,8%), bueno (36,9%) o regular (41,4%). Y a todo se suma que el 62,7 % de docentes no han recibido acompañamiento por parte del Ministerio de Educación de la provincia a través de programas, equipos interdisciplinarios para el abordaje de esta situación ni equipamiento necesario para sostener las clases no presenciales.

 

Por último, menos de la mitad cree que el sistema bimodal (presencial-virtual) podría sostenerse, pero dejan en claro que en ese caso “deberán mejorar algunas condiciones que en 2020 no fueron garantizadas”.

 

En todos los casos, son tres los aspectos que se remarcan como prioritarios: a) La necesidad de cubrir la falta de recursos por parte del estudiantado; b) la imperiosa necesidad de revertir la ausencia de políticas públicas de acompañamiento; y c) cubrir la necesidad de formación pedagógica curricular para el trabajo en la virtualidad.

 

Reconocimiento

El 88,5 % de la docencia encuestada para este estudio reconoció como muy bueno o bueno el acompañamiento de los equipos directivos para sostener la continuidad pedagógica. “Esta situación permite abrigar una mirada optimista en cuanto a la organización institucional frente al retorno a las clases presenciales, que debe ser acompañado por un direccionamiento claro de las políticas públicas educativas”.

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