La caída de un financista que manejaba el puerto de Rosario y ahora está acusado de lavar dinero narco

Gustavo Shanahan fue detenido por orden de la Justicia Federal. El extitular de Terminal Puerto Rosario fue investigado en España por participar de maniobras de blanqueo con el hijo del expresidente de la Generalitat de Catalunia, Jordi Pujol.

En el operativo “Cuevas Blancas” fueron detenidas ocho personas y se secuestraron cuatro kilos de cocaína, armas de fuego, cerca de 34 millones de pesos y más de 30 mil dólares.

La detención del financista Gustavo Shanahan, expresidente de Terminal Puerto Rosario, un contador de 65 años que tuvo durante años blindaje mediático a pesar de los escándalos en los que fue protagonista, generó un fuerte impacto en Rosario. Su caída en manos de la Policía Federal, tras una investigación originada en la fiscalía federal de Rosario, muestra claramente cómo el dinero que fluye por el tráfico de drogas termina en las cuevas financieras donde se reinvierte y adquiere otra fisonomía.

La investigación comenzó en un búnker de Villa Banana, en una de las zonas más marginales y pobres de Rosario, con la mira en el narco peruano Julio Rodríguez Ganthon, actualmente preso en el penal de Marcos Paz, piloto y exintegrante de Sendero Luminoso, y terminó en la detención de Shanahan, un financista que fue socio y declaró en España que lavaba plata del hijo del expresidente de la Generalitat de Catalunia Jordi Pujol. Shanahan quedó detenido por estar sospechado de lavar dinero del narcotráfico, según la investigación que llevó adelante la fiscalía federal de Rosario y la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar).

El desenlace de esta investigación se aceleró durante las últimas horas, luego de que un efectivo de la Policía Federal, que realizaba tareas de inteligencia de manera encubierta, fuera baleado el jueves pasado en Rosario, en un enfrentamiento con unos vendedores de droga del barrio San Francisquito.

Luego de este incidente, los investigadores federales allanaron una financiera ubicada en España y Rioja, pleno centro de Rosario, que pertenece a Shanahan, el financista que dirigió el puerto de Rosario por más de una década en sociedad con los empresarios catalanes.

El Ministerio de Seguridad de la Nación informó que se realizaron 23 allanamientos, incluso en un lugar donde funcionaba una cocina de drogas y cuatro “cuevas” financieras. Se decomisaron $34.000.000, US$30.572, algo más de cuatro kilos de cocaína, un fusil y pistolas preparadas para ser usadas como subfusiles tácticos.

Según las fuentes judiciales, Shanahan quedó detenido porque está sospechado de lavado de dinero del narcotráfico. Personas ligadas a la banda que lidera el expiloto peruano Rodríguez Granthon, acusado de ser uno de los proveedores de Los Monos, compraban dólares y realizaban inversiones en la financiera de Shanahan.

No es la primera vez que este financista está en la lupa de la Justicia. Su nombre apareció ligado a la causa por lavado de dinero en la que estaba involucrado el histórico dirigente catalán, a quien el año pasado, cuando cumplió 90 años, el Parlamento de Catalunia lo condenó por “conductas ilegales y corruptas” y le pidieron que devuelva 885.651 euros que, según la Agencia Tributaria, defraudó por la fortuna oculta en Andorra.

Shanahan y Pujol Ferrusola, hijo del político catalán, están actualmente alejados del manejo de Terminal Puerto Rosario, que hoy está en manos de AOTSA –ligada a Vicentin– y Ultramar.

La concesión del puerto rosarino implosionó en 2009, con el alejamiento de Guillermo Salazar Boero, entonces presidente de la empresa y principal accionista, quien traspasó su capital a Shanahan.

Terminal Puerto Rosario entró en convocatoria de acreedores con un pasivo en esa época que era superior a los 86 millones de pesos, según lo verificado por los síndicos en la causa que estuvo al frente de la jueza María Andrea Mondelli, titular del juzgado Nº 14 en lo Civil y Comercial de Rosario. En ese expediente se presentaron a verificar 209 acreedores, que reclamaron en total 220 millones de pesos.

Sin embargo, la sindicatura recomendó corroborar unos 86 millones de pesos. Sobraban las razones para retirarle la concesión, pero ese recurso de última instancia se quiso evitar con el antecedente de los filipinos. Cuando apareció Aotsa, del grupo Vicentín, interesado en el Puerto, las autoridades trataron de enfocar su mirada hacia adelante. Pero, como escribió Oscar Wilde, “no hay hombres lo bastante ricos para comprar su pasado”.

Shanahan, contador público nacional, es un hombre muy conocido en el ambiente de los negocios en Rosario, a través de decenas de sociedades y empresas que se crearon para participar en distintos sectores de la vida económica de la ciudad, desde inversiones inmobiliarias millonarias, el manejo de los muelles I y II, participación en el sector financiero, en hotelería y hasta en los juegos de azar.

Este financista fue quien armo el proyecto inmobiliario de Los pasos del jockey, de donde fue desplazado luego de que se esfumaran los fondos de los compradores de casas, que habría usado para afrontar deudas en el puerto. Shanahan también era dueño de tierras en Empalme Graneros, una de las zonas más castigadas por la violencia narco.

Shanahan ingresó como accionista de TPR en 2005 de la mano del empresario mediático Orlando Vignatti Salazar Boero. La concesión se había otorgado a Terminal Puerto Rosario en 2003 en plena crisis del puerto, tras la salida de un grupo filipino, y el complejo período posdevaluatorio.

En el pliego se requería que el concesionario tuviera experiencia internacional en el manejo portuario. Por ese motivo, ingresó con acciones clase A un grupo empresario que en Rosario fue presentado como ligado al Puerto de Tarragona. Pero esas empresas se habían creado para presentarse en la licitación. Y tenían un escaso capital. Esto fue cuestionado, incluso, por la propia Municipalidad de Rosario, y hubo directores del Enapro que se opusieron a la maniobra.

La cara visible de ese consorcio tarraconés era Luis Badía i Chancho, presidente en ese momento de la Autoridad Portuaria de Tarragona. Años más tarde y ante los desaguisados que se produjeron en la concesión, el organismo portuario catalán salió a aclarar que nunca había tenido injerencia a nivel institucional en el puerto rosarino.

Badía i Chancho, con la espalda de Jordi Pujol Ferrusola, cuyo padre aún gobernaba Catalunya en ese momento, era el lobbysta de firmas que se habían constituido para la ocasión, como Cementos Goliat, Fruport, Silos de Tarragona y Tarragona Port Services. La pata local de la concesión eran empresas como Loster, Pro Puerto y CGA, también desconocidas en el ambiente portuario.

Por aquellos años, Badía i Chancho tenía una amplia cobertura mediática en la que profería que el puerto era “un diamante en bruto”. Los tarraconeses no aportaron ni un centavo de lo que habían prometido en los medios rosarinos. Pero tenían espalda política. En 2005 los tarraconeses denunciaron ante la Justicia rosarina que en una asamblea que se había realizado cerca de la Navidad se había modificado el mapa accionario de TPR en perjuicio de ellos. Fue entonces que, ya en 2008, salió al ruedo y “blanqueó” su lugar Jordi Pujol Ferrusola, quien se quedó con el 30 por ciento de las acciones a través de Inter Rosario Port Services. En España se probó que el lavado de dinero se produjo a través de esta firma. Ahora Shanahan, el exsocio de los Pujol, vuelve a estar en problemas, ligado a una trama narco.

fuente: airedesantafe.com.ar

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