«Un lugar muerto y olvidado»: la cruda realidad de la zona de boliches en Santa Fe

Así lo definió Jorge Reynoso, empresario del sector, en diálogo con UNO. El lugar muestra un estado de abandono notorio a un año y medio de que los locales bailables hayan cerrado sus puertas.

Un lugar muerto y olvidado: la cruda realidad de la zona de boliches en Santa Fe

El avance de la pandemia en territorio santafesino trajo flexibilizaciones para los distintos sectores comerciales afectados por las medidas de aislamiento, aunque este no es el caso de los locales bailables de Santa Fe. Actualmente, la zona de boliches a la vera de la ruta 168 refleja un estado de abandono al que los sucesivos reclamos de los referentes del sector no lograron hacer visible.

Por el momento el gobierno provincial no evalúa otorgar habilitaciones que contemplen un pronto regreso a la actividad en los locales bailables, sin protocolos aprobados para su funcionamiento. Esto es algo que mantiene en vilo a empresarios de la movida nocturna, teniendo en cuenta las flexibilizaciones en rubros gastronómicos y afines.

A propósito de esto, UNO Santa Fe dialogó con Jorge Reynoso, empresario santafesino del sector bolichero, quien destacó: «Hemos hecho reclamos verbales permanentemente. No hemos hecho un pedido formal en el municipio de Santa Fe porque nuestro rubro está sin posibilidad de apertura desde la provincia. En nuestro rubro está todo tal como lo estaba en el primer día».

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El desafío radica en que las discotecas emplazadas a la vera de la ruta 168 no pueden ser readecuadas para realizar otra actividad en las instalaciones, como lo graficó Reynoso: «Nosotros tenemos estructuras que no se adecuan a eventos que no sean masivos, que es para lo que se hizo el esfuerzo y para los cuales fueron diseñados. Tendríamos que hacer inversiones millonarias para readecuar nuestro rubro, no podemos hacer otra cosa».

En la actualidad, la colectora que se desprende de la 168 y desemboca en la zona de boliches es utilizada por grupos de running, ciclistas y rollers que aprovechan el espacio de la calzada libre de vehículos. Además la zona de estacionamiento se encuentra rodeada de malezas y pastizales que hablan a las claras del abandono del lugar, sumado a que los grandes espacios edilicios de los boliches no pueden ser aprovechados.

Con mucho pesar, Reynoso afirmó que «eso es un lugar muerto, olvidado. Recién este martes empezaron a cortar los yuyos después de un año y medio sin hacer mantenimiento. Además se robaron todos los cables de iluminación, estamos a merced de que nos vivan robando con una inseguridad terrible».

La ordenanza que se comenzó a gestar hace 11 años para la relocalización de boliches y discotecas en Santa Fe trajo un nuevo debate que se acentuó en el escenario de pandemia. Al estar despegados de la principal zona urbana santafesina los locales bailables ya venían demostrando una merma en su concurrencia, síntoma preocupante teniendo en cuenta los más de 100 millones de pesos invertidos por los empresarios para relocalizarse; sumado a las obras de pavimentación, iluminación y cloacas hechas por el municipio.

Esto se vio influenciado por cambios en las preferencias de los jóvenes santafesinos en materia de diversión y nocturnidad, con la gran proliferación de bares y pubs en la ciudad. Florece un debate en el que se debe tratar cual será el futuro próximo de los locales bailables cerrados por la pandemia, aunque la discusión también debe extenderse a una perspectiva a largo plazo.

fuente: uno santa fe

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